Julio Torri

Gabriel Fernández Ledezma


Julio Torri


De funerales


Hoy asistí al entierro de un amigo mío. Me divertí poco, pues el panegirista estuvo torpe. Hasta parecía emocionado. Es inquietante el rumbo que lleva la oratoria fúnebre. En nuestros días se adereza un panegírico con lugares comunes sobre la muerte y ¡cosa increíble y absurda! Con alabanzas para el difunto. El orador es casi siempre el mejor amigo del muerto, es decir, un sujeto compungido y tembloroso que nos mueve a risa con sus expresiones sinceras y sus afectos incomprensibles. Lo menos importante en un funeral es el pobre hombre que va en el ataúd. Y mientras las gentes no acepten estas ideas, continuaremos yendo a los entierros con tan pocas probabilidades de divertirnos como en a un teatro.




El mal actor de sus emociones

Y llegó a la montaña donde moraba el anciano. Sus pies estaban ensangrentados de los guijarros del camino, y empañado el fulgor de sus ojos por el desaliento y el cansancio.
 —Señor, siete años ha que vine a pedirte consejo. Los varones de los más remotos países alababan tu santidad y tu sabiduría. Lleno de fe escuché tus palabras: “Oye tu propio corazón, y el amor que tengas a tus hermanos no lo celes”. Y desde entonces no encubría mis pasiones a los hombres. Mi corazón fue para ellos como guija en agua clara. Mas la gracia de Dios no descendió sobre mí. Las muestras de amor que hice a mis hermanos las tuvieron por fingimiento. Y he aquí que la soledad oscureció mi camino. El ermitaño le besó tres veces en la frente; una leve sonrisa alumbró su semblante, y dijo:
 —Encubre a tus hermanos el amor que les tengas y disimula tus pasiones ante los hombres, porque eres, hijo mío, un mal actor de tus emociones.




La balada de las hojas más altas

A Enrique González Martínez


Nos mecemos suavemente en lo alto de los tilos de la carretera blanca. Nos mecemos levemente por sobre la caravana de los que parten y los que retornan. Unos van riendo y festejando, otros caminan en silencio. Peregrinos y mercaderes, juglares y leprosos, judíos y hombres de guerra: pasan con presura y hasta nosotros llega a veces su canción. Hablan de sus cuitas de todos los días, y sus cuitas podrían acabarse con sólo un puñado de doblones o un milagro de Nuestra Señora de Rocamador. No son bellas sus desventuras. Nada saben, los afanosos, de las matinales sinfonías en rosa y perla; del sedante añil del cielo, en el mediodía; de las tonalidades sorprendentes de las puestas del sol, cuando los lujuriosos carmesíes y los cinabrios opulentos se disuelven en cobaltos desvaídos y en el verde ultraterrestre en que se hastían los monstruos marinos de Böcklin. En la región superior, por sobre sus trabajos y anhelos, el viento de la tarde nos mece levemente.






Para aumentar la cifra de accidentes

Un hombre va a subir al tren en marcha. Pasan los escaloncillos del primer coche y el viajero no tiene bastante resolución para arrojarse y saltar. Su capa revuela movida por el viento. Afirma el sombrero en la cabeza. Va a pasar otro coche. De nuevo falta la osadía. Triunfan el instinto de conservación, el temor, la prudencia, el coro venerable de las virtudes anti heroicas. El tren pasa y el inepto se queda. El tren está pasando siempre delante de nosotros. El anhelar agita nuestras almas, y ¡ay de aquel a quien retiene el miedo de la muerte! Pero si nos alienta un impulso divino y la pequeña razón naufraga, sobreviene en nuestra existencia un instante decisivo. Y de él saldremos a la muerte o a una nueva vida, ¡pésele al Destino, nuestro ceñudo príncipe!






La humildad premiada

En una Universidad poco renombrada había un profesor pequeño de cuerpo, rubicundo, tartamudo, que como carecía por completo de ideas propias era muy estimado en sociedad y tenía ante sí brillante porvenir en la crítica literaria. Lo que leía en los libros lo ofrecía trasnochado a sus discípulos la mañana siguiente. Tan inaudita facultad de repetir con exactitud constituía la desesperación delos más consumados constructores de máquinas parlantes. Y así transcurrieron largos años hasta que un día, en fuerza de repetir ideas ajenas, nuestro profesor tuvo una propia, una pequeña idea propia luciente y bella como un pececito rojo tras el irisado cristal de una pecera.




El descubridor

A semejanza del minero es el escritor: explota cada intuición como una cantera. A menudo dejará la dura faena pronto, pues la veta no es profunda. Otras veces dará con rico yacimiento del mejor metal, del oro más esmerado. ¡Qué penoso espectáculo cuando seguimos ocupándonos en un manto que acabó ha mucho! En cambio, ¡qué fuerza la del pensador que no llega ávidamente hasta colegir la última conclusión posible de su verdad, esterilizándola; sino que se complace en mostrarnos que es ante todo un descubridor de filones y no mísero barretero al servicio de codiciosos accionistas!





A Circe

¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme.
En medio del mar silencioso estaba la pradera  fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.
¡Circe, noble moza de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mi.







Julio Torri
Nació en Saltillo, Coahuila, en 1889. Estudió derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia e hizo el doctorado en letras en la UNAM. Junto con Pedro Henríquez Ureña, José Vasconcelos, Antonio Caso, Alfonso Reyes y otros escritores integró el Ateneo de la Juventud. Al ocupar José Vasconcelos la Secretaría de Educación Pública, Torri, como director del Departamento Editorial, publicó la bien conocida colección de autores clásicos universales. Fue profesor en la Escuela Nacional Preparatoria durante 36 años y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM hasta 1964. Perteneció desde1952 a la Academia Mexicana de la Lengua. Murió en la Ciudad de México en 1970.





Paco Ignacio Taibo I



































Paco Ignacio Taibo I El gato culto

Paco Ignacio Taibo I (Gijón, España, 1924 - México, D. F., 2008). Escritor, monero, investigador, historiador, gastrónomo, periodista, en 1958 se exilió en México con su familia. Autor de 53 libros, recibió el Premio Nacional de Periodismo en 2008. Es autor de El Gato Culto (cartón) que durante más de 20 años publicó una frase diaria en la sección de cultura del periódico El Universal.
El Gato Culto es el título de una viñeta publicada en la sección cultural del periódico El Universal diariamente desde 1981, año en que él mismo fundó dicha sección, y hasta 2007, un año antes de su fallecimiento, el 13 de noviembre de 2008.





Sophia de Mello Breyner Andersen

Viera da Silva


Sophia de Mello Breyner Andersen



O Minotauro

Assim o Minotauro longo tempo latente
De repente salta sobre a nossa vida
Com veemência vital de monstro insaciado.



Como o rumor

Como o rumor do mar dentro de um búzio
O divino sussurra no universo
Algo emerge: primordial projecto.



Igrina

O grito da cigarra ergue a tarde a seu cimo e o perfume de orégão invade a felicidade. Perdi a minha memória da morte da lacuna da perca do desastre. A omnipotência do sol rege a minha vida enquanto me recomeço em cada coisa. Por isso trouxe comigo o lírio de pequena praia. Ali se erguia intacta a coluna do primeiro dia – e vi o mar reflectido no seu primeiro espelho. Igrina.
É esse o tempo a que regresso no perfume do orégão, no grito da cigarra na omnipotência do sol. Os meus passos escutam o chão enquanto a alegria do encontro me desaltera e sacia. O meu reino é meu como um vestido que me serve. E sobre a areia sobre a cal e sobre a pedra escrevo: nesta manhã eu recomeço o mundo.

   
A Flauta
No canto do quarto a sombra tocou sua pequena flauta
Foi então que me lembrei de cisternas e medusas
E do brilho mortal da praia nua.
Estava o anel da noite solenemente posto no meu dedo
E a navegação do silêncio continuou sua viagem antiquíssima.


No quarto
No quarto roemos o sabor da fome
A nossa imaginação divaga entre paredes brancas
Abertas como grandes páginas lisas
O nosso pensamento erra sem descanso pelos mapas
A nossa vida é como um vestido que não cresceu connosco.



El Minotauro

Así el Minotauro largamente latente
De repente salta sobre nuestra vida
Con la vehemencia vital de monstruo insatisfecho.


Como un rumor

Como un rumor de mar dentro de una concha
El divino susurra el universo
Algo emerge: primordial proyecto.



Igrina

El grito de la cigarra eleva la tarde hasta la cima y el perfume del orégano invade de felicidad. Perdí mi memoria de la muerte en el vacío del desastre. La omnipotencia del sol rige mi vida en cuanto me reinicio en cada cosa. Por eso traigo conmigo el lirio de la pequeña playa. Allí se levanta intacta la columna del primer día – y vi el mar reflejado en su primer espejo. Igrina.
Este es el tiempo al que regreso al perfume del orégano, en el grito de la cigarra en la omnipotencia del sol. Mis pasos se escuchan en el piso, en cuanto la alegría del encuentro me calma y sacia. Mi reino es mío como un vestido que me sirve. Y sobre la arena, sobre la cal y sobre la piedra escribo: en esta mañana yo reconstruyo el mundo.



La flauta
En la esquina del cuarto la sombra tocó su pequeña flauta.
Fue entonces que me recordé de las cisternas y medusas
Y del brillo mortal de la playa desnuda.
Estaba el anillo de la noche solemnemente puesto en mi dedo
Y la navegación del silencio continuó su viaje antiquísimo.



El cuarto
En el cuarto roemos el sabor del hambre
Nuestra imaginación divaga entre paredes blancas
Abiertas como grandes páginas lisas
Nuestro pensamiento vaga sin descanso por los mapas
Nuestra vida es como un vestido que no creció con nosotros.

Traducción: Sergio Astorga



















Sophia de Mello Breyner Andersen, nació en la ciudad Porto, el 6 de noviembre de 1919 y murió en Lisboa el 2 de julio de 2004. Es la primera escritora portuguesa en recibir el Premio Camões, en 1999. El Premio Rosalía de Castro en 2000. El premio de poesía Max Jacob en 2001. Y el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2003.
Sophia de Melo, es una figura indiscutible en las letras. Poesía, teatro, novela y traducciones, construyen su legado.

Microficciones de Ricardo Bugarín

Robert & Shana Parke-Harrison


PERDER LA CABEZA

Dicen que cuando Beatriz de Día se enamoró de Raimbaut de Orange, vibraron todas las comarcas conocidas. Se dice,  también, que de todas partes venían a conocer esas novedades que, si bien eran ocultas, eran ansiadas por damas y señores de los más variopintos lugares. Hubo una abadesa que logró reunir los folios y ocultar las flautas –instrumentos precisos para los menesteres del amor- y es de allí donde hoy podemos conocer estos prodigios. Cuando nos sobreponemos al occitano y nos dejamos llevar por A chantar m'er de so qu'eu no volria, todo alcanza el colorido de esos bosques, la fecundidad de esos viñedos y el surgir calmo de las aguas. Dicen las historias, además, que cuando cambiaron los aires, la abadesa perdió la cabeza a culpa de los tormentos de su mente, de la voluptuosidad de sus remilgos y de la concupiscencia atribuida a sus afanes y entusiasmos. Hoy Beatriz de Día es un recuerdo, de la abadesa no se registra ni su tumba, los pueblos han cambiados y el amor sigue siendo eterno aunque esto implique, algunas veces, perder la cabeza.

COMPÁS

En Xinulsa se inventó el compás tal cual hoy lo conocemos. Mientras tanto, tuvieron que pasar varios siglos para que la simpleza de un instrumento tan necesario pudiese ser reconocido y mostrado en toda su entereza y utilidad para con la humanidad. Gigliollo Sini lo había ya mencionado al referirse a algunos ajuares de mastabas (en la Biblioteca Central hay documentación al respecto), Xenax menciona algunos yámbicos esbozos y, en lo que alguna vez fuera un virreinato al sur de América, se tejieron algunas historias. Tuvo que pasar todo este tiempo para que se volviese a hablar de Xinulsa y el compás, tal como hoy lo conocemos. Mientras tanto, tuvieron que pasar varios siglos y, en ese intermedio, surgió otro portento: el compás de espera.

ESPERANZADO BALANCE

Entre tu fonema y mi morfema hemos alcanzado una relación exponencial, equinoccial y ergonómica. Ahora intentaremos una etapa más rústica, más primitiva, como es preparar arroz con leche o el sentarnos en el banco de una plaza a ver pasar la gente. Ya verás que estamos en una etapa superadora en la que, muy pronto, se obtendrán los frutos.

SUCESO

Cuando el perro del hortelano se aficionó al té y la lectura, los animales de la comarca sintieron que las preces elevadas habían madurado en bendiciones. Los huertos, entonces, tuvieron sus propias cribas y vivencias a la vez que el hortelano se convirtió en un suceso cuando pudo ubicar, holgadamente, el novedoso pasatiempo de su perro que ya no solamente se transformó en un gran conocedor de infusiones y lecturas variopintas sino que, material en mano, se dedicó a la escritura. De aquellos tiempos de alborozo y de bonanzas quedó el testimonio de una obra que pasó a ser regenteada por un tal Carpio y que, a falta de título honroso, se la comenzó a mencionar por el vulgo origen que tenía. Tampoco del hortelano ha sobrevivido el nombre. Del perro nada se supo que dejara otras producciones.

PARA UNA HISTORIA DEL ARTE

El día que los ángeles decidieron realizar una huelga de alas, no solamente que Dios se enojó muchísimo y ofendido se encerró bajo llave en el Paraiso sino que los artistas los suplantaron por arcángeles,  querubines y otras especies más elaboradas. Todo marchó bien hasta que vino a surgir la novedad de la Abstracción. Desde entonces cada cosa es de color y forma de acuerdo al cristal con que se mire. Hoy un ángel puede ser una mancha y Dios un hueco inmenso o pequeño de acuerdo del lado que uno se pare. En  la justificación, está la esencia.

SOLUCIONES CASERAS

Resignación cristiana, me dijiste. Fuimos por ella.  Tomamos el libro de cantos dorados y papel finito que tiene la abuela y lo colocamos en una olla, lo cubrimos con agua y lo hicimos hervir algo así como cinco minutos. Una vez reposada y ya enfriada el agua, la metimos en un frasco y el resto lo distribuimos en goteros y esto nos permitió repartir de a dos o tres gotas en la boca de cada una de las muñecas y así poder ayudarlas en este momento tan crucial para nosotros.
Mientras esto sucedía, vos, desde la platea, te reías a lo loco.

LIBRE ALBEDRÍO

Nada más conmovedor que una pelusa en el ombligo. Pobre, tan allí acurrucadita, tan señora de su casa, tan aquí encontré la calma, que da pena molestarla, desalojarla, mudarle domicilio. A veces es preferible dejar que crezca y así, después, ella puede decidir solita su destino sin que voluntades ajenas presionen sobre su vida.
***

RICARDO ALBERTO BUGARÍN

(General Alvear, Mendoza, Argentina, 1962)
Escritor, investigador, promotor cultural.
Publicó “Bagaje” (poesía, 1981). En microficciones ha publicado:“Bonsai en compota”(Macedonia, Buenos Aires, 2014), “Inés se turba sola”, (Macedonia, Buenos Aires, 2015) y “Benignas insanias” (Sherezade, Santiago de Chile, 2016).
Diversas publicaciones periódicas y revistas especializadas han publicado trabajos suyos tanto en Argentina como en Ecuador, España, Italia, USA, Venezuela, Chile, México, Colombia y Uruguay.
Textos de su libro “Bonsai en compota” han sido traducidos al francés y publicados por la Universidad de Poitiers (Francia).
Integra las ediciones  “Borrando Fronteras-Antología Trinacional de Microficción Argentina, Chile y Perú”; “¡Basta! Cien hombres contra la violencia de género” (edición argentina) y “Vamos al circo. Minifición Hispanoamericana” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), México.

EL NOMBRE DE LAS COSAS, POR MANU ESPADA

Juan Yanes

EL NIÑO QUE SE COMÍA LAS PALABRAS

A algunas personas les trasplantan los pulmones. A otras les realizan un trasplante de corazón o de córnea, pero siempre tiene que morir alguien. Mi caso fue distinto. Cuando era pequeño no podía hablar, al menos no como el resto de los niños. Cada sílaba requería el mayor de mis esfuerzos. Sin embargo, mi padre se ganaba la vida con las palabras. Paradójico. Aún recuerdo el domingo que llegó con una máquina de escribir antigua. Yo entré en su despacho mientras él ponía la vieja Olivetti sobre la mesa. Colocó un folio de papel cebolla en el rodillo, me cogió el dedo índice, y escribimos mi nombre. Mi padre lo recortó con unas tijeras, lo hizo una bolita y me dijo: "Rica". En cuanto el papel rodó por la garganta dije mi nombre en voz alta. Desde ese día, mi padre no pudo volver a pronunciarlo. Luego vinieron muchas palabras más. Mi padre me cogía el dedo, me susurraba cosas al oído, las tecleábamos y luego me metía las palabras en la boca. Él nunca más volvía a usarlas. Primero se quedó sin sustantivos, luego sin verbos, más tarde me pasó los adjetivos, los artículos, las preposiciones, hasta que me trasplantó todas las palabras del mundo. Hasta que se quedó mudo.

LAVADO EN CALIENTE
Cuando me abandonaste tuve que aprender a hacerme la colada. Utilizaba un programa de agua caliente, y mis pantalones y jerseys encogían tanto que parecían de bebé. Un día me olvidé un billete de cincuenta euros. Después del centrifugado se convirtió en uno de cinco. El día que me dejé el móvil recogí un celular diminuto, del tamaño de un pulgar. En otra ocasión la lavadora convirtió un balón de reglamento en una canica insignificante. Decidí meter una novela. Cogí una al azar de la estantería: Parque Jurásico de Michael Crichton. Tras el programa de lavado salió el cuento del dinosaurio de Monterroso. Hoy me he metido yo dentro de la lavadora. Te escribo esta nota con el corazón encogido: Ya he superado lo nuestro.


Por supuesto
EL PERSONAJE MÁS RÁPIDO DEL MUNDO
¿Serías capaz de aparecer antes que el título?


AGUJERO DE GUSANO (LA BALA)
La bala sale del cuerpo de JFK el 22 de noviembre de 1963, golpea contra la carretera de Dallas por la que circulaba su limusina Lincoln Continental y, con las matanzas de Vietnam de fondo, sale disparada hacia 1914, donde penetra en el uniforme del archiduque Francisco Fernando, provocando la Primera Guerra Mundial. El proyectil rebota en un edificio de Sarajevo y se dirige hacia el 17 de julio de 1918 para agujerear la cabeza del zar Nicolás II, desencadenando los episodios más sangrientos de la revolución rusa. Al golpear contra el paredón del sótano, el plomo gira hacia el Viernes Santo del 14 de abril de 1865 y perfora la cabeza de Abraham Lincoln, incitando la venganza yanqui en tierras confederadas. Al rebotar contra una esquina del teatro Ford de Washington, va hasta el 11 de septiembre de 1973, y Salvador Allende cae fulminado en La Casa de la Moneda de Santiago de Chile, dando inicio a las matanzas de militantes de izquierda. Cuando la bala cruza el Atlántico a velocidad de crucero acaba en el 4 de noviembre de 1995, causando la muerte de Isaac Rabín y poniendo fin al proceso de paz en Palestina. La bala rebota contra el muro de las lamentaciones y viaja hasta las 17:17 horas del 30 de enero de 1948, acabando con la vida de Mahatma Gandhi en Nueva Delhi. Una vez asesinado el líder de la no violencia, la bala mágica retorna a la mano de un siniestro desconocido con sombrero y gabardina burdeos y la introduce en el rifle modelo Mannlicher-Carcano calibre 6.5 mm. de Lee Harvey Oswald, que, apostado en lo alto de un edificio de Dallas, está a punto de provocar una hecatombe mundial en cadena.

DIXESLIA

Dsede uqe diganosaticron mi dixeslia, mis pardes me enviraon a calse cno una teraeputa uqe etsá buneísima. Llveo dos aoñs ne tratamineto, pero ella aún no sabe que ya estoy curado.

EL NOMBRE DE LAS COSAS
Para ahorrar gastos, el Gobierno despidió al funcionario que se inventaba las palabras. Cuando era niño y mi padre me leía por la noche, yo me preguntaba por qué un “cuento” se llamaba así, “cuento”, de esa forma tan sosa, y no, por ejemplo, “voltereta”, que es una palabra mucho más bella y dinámica. En cambio, ¿por qué a “mentira”, que suena tan bien pero tiene un significado feo, no podían haberle puesto un vocablo gris y deslucido, como “hormigón”? ¿Por qué a un “árbol” lo llamamos “árbol”, y no “vaso”, o a una “computadora” no le decimos “croqueta”, o a la “ficción” (un sustantivo muy aséptico en comparación con los buenos momentos que nos ha dado) no la bautizaron “libélula”, un término mucho más estético? Desde que echaron al funcionario, nadie supo cómo llamar a las nuevas cosas. En mi edificio llamábamos telmad al objeto que sirve para dibujar tracllos, en cambio, en el colegio de mis hijos lo llamaban jelmior, en el barrio de mis tíos lo denominaban higoptro, y en el de mis padres, olco. En unos meses, y ante la falta de consenso, cada persona tenía un nombre para cada concepto, para cada objeto. El país se convirtió en un galimatías, y los del Ministerio se vieron obligados a convocar otra plaza de funcionario. Me hice con el temario y me presenté a las oposiciones. Saqué el número uno y me dieron el trabajo. Lo primero que hice fue poner nombre a las cosas que aún no lo tenían. Luego dediqué mi tiempo a cambiar nombres, a rebautizar las cosas de una manera justa, de tal manera que todo lo que sale en esta voltereta es hormigón. Pura libélula.

CANTANTES ZOMBIES (MICRORRELATO PULP)
Amo el “Soul”. Para disfrutar del género compré un tocadiscos en una subasta, un antiguo Westinghouse propiedad de Eric Wilson. Eric fue un cantante de cierta relevancia en los años setenta, pero devorado por las deudas acabó de segundón haciendo coros a la sombra de viejas estrellas como, James Brown, Eva Cassidy, Ray Charles, Ella Fitzgerald, o Curtis Mayfield. Nada más llegar a casa estrené el aparato de Eric Wilson con un vinilo de Nina Simone. A los dos días, las manos putrefactas de Nina llamaron a mi puerta. Le colgaba el ojo izquierdo. Se le veía el cráneo. Le faltaba un brazo. Su piel, verdosa. Conservaba algunos dientes y tenía las tripas fuera. Olía a pepinillos en vinagre caducados. Una zombi. Educada, pero zombi. Había salido de su tumba para venir a verme. No me fiaba. Cogí el atizador de la chimenea y le arranqué el brazo que le quedaba de un golpe. La encerré en el cobertizo de mi granja. Su voz había perdido algo de timbre, pero aún era capaz de llegar a las tres octavas y yo soy un fetichista. ¡Tenía el cadáver de Nina Simone en casa! Emocionado por mi hallazgo puse otro disco, esta vez de Otis Redding. Otis intentó entrar rompiéndome una ventana, pero le estaba esperando con mi escopeta de caza. Le volé las piernas a tiros. Tenía un agujero en el estómago provocado por el accidente de avión en el que murió, por lo que su caja de resonancia estaba algo tocada, aunque lo planté sobre la mesa (no tenía piernas, claro) y se marcó unos dúos impresionantes con Nina. Y así pasaron los días, entre zombi y zombi. Llené mi cobertizo de cantantes muertos que venían a mi casa desde todos los puntos del país cada vez que ponía un vinilo en mi tocadiscos. Conseguí domarlos. Me daban conciertos en el salón. Allí no cabía ya ni un alma. Decidí poner el disco de algún autor vivo, a ver qué pasaba. Cogí uno de Eric Wilson, el antiguo propietario del tocadiscos Westinghouse. Debía vivir cerca, porque nada más sonaron los primeros compases, llamó a la puerta con la mirada perdida. Una de mis zombis, Ella Fitzgerald, pareció reconocerlo. Se echó sobre él y le arrancó un trozo de cuello de un bocado. El resto del grupo se acercó al banquete y tuve que asustarles con un soplete para que se alejaran. Es una pena. Eric ya no canta igual, pero tiene buenos bajos. Lo he encadenado junto al tocadiscos. Durante unos días él será el solista. Las estrellas le harán los coros.

EL CAZADOR DE LEYENDAS URBANAS
—En uno de los hielos de mi bourbon ha aparecido el cadáver criogenizado de Walt Disney. Haga el favor de venir a por él, si es tan amable —me pidió horrorizado mi último cliente. Con el mono de trabajo y la mascarilla nadie me reconocía, pero no era difícil localizarme. Aparecía en las páginas amarillas, por la letra “C”. “Cazador de leyendas urbanas”. Las llamadas no siempre son fiables. En ocasiones se trata de falsas alarmas. Esta vez el cliente estaba en lo cierto. Allí estaba el viejo Walt desnudo, con el bigotillo y las manos pegadas a las paredes del cubito. Al llegar a casa lo metí en el congelador, junto al abominable hombre de las nieves y un par de caimanes albinos de las alcantarillas de Nueva York que nos servirían de cena esa noche a mi esposa y a mí. Conocí a mi mujer por la llamada de un conductor de Wyoming que se la encontró en una carretera comarcal. Desde que me casé con la chica de la curva mi vida es más tranquila. Nos fuimos a vivir a una islita desierta en medio del triángulo de las Bermudas. Al principio sólo teníamos la compañía de varias de esas ratas con las que cocinan las hamburguesas en el McDonald´s, pero hemos adoptado otra mascota, el perrito de aquella niña que iba a dar una sorpresa a Ricky Martin en televisión. Como sólo se alimenta con foie-gras, nocilla y mermelada, se ha puesto orondo. Quizá por eso le hemos puesto el nombre de mi famoso hermano gemelo. Él vive en la isla de al lado con uno de los extraterrestres que se estrellaron en Roswell en 1947, pero no nos hablamos. Cosas de familia. Así somos los Presley.

***
Manu Espada (Salamanca, 1974) es licenciado en Periodismo y tiene un máster en radio y otro como Experto del espectro autista. Desde el año 2000 trabaja como guionista en programas de ficción y entretenimiento en varias cadenas de televisión. Ha filmado y llevado a las tablas su obra 'El tercer día' (2007) y publicado los libros de cuentos 'El desguace' (2007), y 'Fuera de temario' (2010), y dos de microrrelatos: 'Zoom. Ciento y pico novelas a escala '(2011), y “Personajes secundarios” (2015). También ha publicado un manual de escritura creativa titulado “Las herramientas del microrrelato” (2017). Entre otros premios, ha obtenido el de Relatos en Cadena, de la SER, y el Certamen de Microrrelato de la revista Eñe.



Luis Pignatelli

Kasimir Malevich



La Máquina del Tiempo


I

O cego do acordeão morreu. A família vendeu o lugar a outro cego, mas esse não tocava acordeão. A musica do outro ainda se ouve quando se lá passa?  


El ciego del acordeón murió. La familia vendió su lugar a otro ciego, pero él no tocaba el acordeón. La música del primero todavía se escucha cuando pasamos por el lugar.



II

A avenida era longa como a angústia dum pobre. Sentada na soleira da porta a velha esgrimia o leque de seda velha e engraçada; a sua boca blasfemava –os dentes como serras sobre a madeira negra da noite-, dizia coisas que ninguém entendia, coisas sim memoria nem tempo, la onde começa o rosto da treva.



La avenida era larga como la angustia de un pobre. Sentada en el vano de la puerta la vieja movía el abanico de seda antigua y elegante; blasfemaba –los dientes eran como sierras sobre la madera en la negra noche- gritaba cosas que nadie entendía, cosas sin memoria ni tiempo, allá donde comienza el rostro de las tinieblas.



III


-Depois, o leque, como um pássaro de fogo, poisou na parte mais alta da estrela da manhã.   




-Después, el abanico, como un pájaro de fuego, se posó en la parte más alta de la estrella de la mañana. 



IV


E quando quis levantar-se sentiu um peso sobre os pés; tinha o chumbo das noites derretido sobre eles.



Y cuando quiso levantarse sintió un peso en los pies; tenía el plomo de las noches derretido sobre ellos.



V


Entre duas folhas, um fio de água correndo: manhã de Inverno.



Entre dos hojas, un hilo de agua corriendo: mañana de invierno.



VI


No medio da noite o bêbado atravessava a cidade como uma folha de jornal soprada pelo vento.



En medio de la noche el borracho atraviesa la ciudad como una hoja de periódico soplada por el viento.


Traducción: Sergio Astorga







Luis Oliveira de Andrade (Luis Pignatelli) Nació en Espinho, consejo de Aveiro el 1 de enero de 1935. Murió en Lisboa el 20 de diciembre de 1993.Poeta injustamente olvidado con un único libro publicado en vida: Galaxias (1973) pero autor de múltiples textos breves publicados en la revista Crónica Femenina (1968-1973) bajo el título de Máquina del tiempo. Es de aquí que han sido seleccionados los textos.Publicados en su Obra Poética.

Excelente traductor de Neruda, Paz, Alexandre, Huidobro y Luis Cernuda. 


Necios mortales, por Audberto Trinidad Solís


 
José Guadalupe
 

TERQUEDAD


La mar no cesa de gritar su rumor mientras desgrana a la roca: dentro de algún tiempo no tendrá quien le escuche.


POR DELANTE


Nunca podemos impedirle el paso al cadáver.


SE ACABÓ


Muerto, ya no hay simulación: ni del cadáver ni de algunos vivos.


NECIOS MORTALES


Nunca damos razón al cadáver de que ya se quería ir.


COMPAÑERA


El muerto se lleva tan sólo su propia sombra.


AMOR IDEAL


Después amamos lo material: ofrendamos plegarias a lo que ya sólo es un montón de huesos.


INALCANZABLE


La gloria me espera en el cielo mientras yo la espero enterrado en el suelo.


AYUDA


Los borrachos, de perdidos, no le atinan nunca a la oquedad.
Otros cavan su tumba.


 

¡OH, APOLLINAIRE!


Si la humanidad muere, muere también Dios.


PROPIA SOPA

La consecuencia del proceder de los inquisidores fue reafirmar, hasta la actualidad, el postulado de su religión: ellos se pudren en el infierno, por los siglos de los siglos.


NOVEDAD


Cada vez que se anuncia la mejora de un producto, nos informan que se ha promovido, años atrás, lo peor del mismo.


BENDITO ESCLAVISTA

La idea, sin culpa alguna, es presa. El virtuoso la encadena a sí puesto que nació de sí. Cuando muestra al mundo la utilidad de ella...la libera.


LA PUBLICIDAD



La publicidad dice las bondades verídicas del producto: es desechable, como la misma publicidad.


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Audberto Trinidad Solís


Licenciado en Pedagogía (Universidad Veracruzana). Coatzintla, Ver., México Miembro fundador del Taller Literario Xicotepec (2001). 4° lugar en el Concurso “Carta de amor” y reconocimiento en el 1er Concurso de Poesía Juvenil Libre, Poza Rica, Ver. (1997). Cuenta con curso de Guionismo para Radio y Televisión Educativa, ILCE. Participante en proyecto “Ciudad Mural Xicotepec“, del Colectivo Tomate (2014). Presea SETEPID 2015, Puebla, en el Ámbito Literario. Publicaciones en periódicos y revistas: “El Norte”, Poza Rica, Ver.; “Voces Magisteriales”, “Intolerancia”, “Magisterio, es tu voz”, “Expresión Magisterial”, La Gaceta “Letras de la Sierra”, de Puebla; en las revistas digitales “Conociendo mi México”, “Nocturnario”, “Minificción”, “Creamos”, “Primera Página”, “Poemas en red / Proyecto Tijuana Poética”, de Baja California Norte, además en “Xantolo.org Mapa Colaborativo”, del Programa de Desarrollo de la Huasteca ” ; en la Antología virtual de minificción mexicana; sección Literactúate, de la Escuela de Escritores “José Gorostiza “, Villahermosa, Tabasco . Publicó narrativa y poemas en la antología “Contraseñas”, del Taller Literario Xicotepec (2003). Autor de la plaquette “La mejor batalla”, 2004. Gusta por la lectura en voz alta. Radica en Xicotepec de Juárez, Pue. Preside el Taller Literario Xicotepec.
 

CRECIMIENTO PERSONAL Y OTROS NO CRECIMIENTOS


Por Saturnino Rodríguez Riverón


DEFINICIÓN

¿Una minificción? Un espermatozoide. No cualquiera; sino el
victorioso. El que penetra y fecunda.


SER MINÚSCULO

Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas, me sugirió Pessoa. Puse tanto empeño que no pasé de esta línea.


CONFERENCIA

El cuento estructura su cuerpo a partir de tres movimientos básicos:
El comienzo( o arranque); el final( o cierre); y la parte central o meollo ( algunos teóricos la comparan con el pollo del arroz con pollo). El elemento fundamental del cuento es el comienzo, el intermedio y el final. Un cuento es un cuento, y sin cuento no hay cuento.


INSURGENCIA DEL MINICUENTO

Este cuento terminó ayer. Si lo estás leyendo ahora, será que se rebeló y quiere perdurar en el tiempo. De pequeño se le notaba lo levantisco. Sin duda le dará por crecer. Quizá a la vuelta de unos años se haga un hombrecito.


EPISODIO 1

¿ Y cómo llamar a capítulo a un minicuento de apenas cinco líneas?


DOS EN UNO

Cuando Chuang Tzu despertó, la mariposa seguía allí.



EN TEORÍA

Un relato hiperbreve asistió al Congreso de Minificciones, y agradeció a los académicos presentes cuanto no habían hecho por su crecimiento personal.

 
RECETA OLVIDADA PARA ESCRIBIR MINICUENTOS

Preguntar a los cazadores de cabezas del Amazonas. Ellos saben cómo hacer para reducir la testarudez y que todavía parezca una cabeza.


CERCANÍA

El editor me solicitó cinco haikús para cerrar el libro. Me puse en guardia y rechacé la petición. Ya es bastante sospechoso que sólo escriba minicuentos. ¡Como si yo fuera poco escritor!


CERTAMEN LITERARIO

Detuvo los cronómetros por debajo de los nueve segundos. Los
organizadores del evento la calificaron como una ficción muy rápida.

AMOR VERTIGINOSO

NO dispongo de mucho tiempo -apostrofó la mujer-. Por favor, sea breve.

Entonces, él se vistió con prisa y no le hizo el amor, sino un microrrelato.


VESTIRSE DESPACIO

-¿En qué obra se halla enfrascado ahora?

-En un relato hiperbreve. Lo llevo bastante adelantado, hoy escribí la quinta palabra.



EXHIBICIONISTA

UN minicuento se despojó del sombrero, la ropa y los zapatos, y quedó en letras menores.
EL TREN

En las minificciones de dos líneas, el título actúa como locomotora, empujando. En las de una sola línea, son lógicos los descarrilamientos.


CUMPLIR QUINCE AÑOS

Cuando llega a la mayoría de edad, un minicuento que se respete siempre solicita vestirse de corto.


CERO COLESTEROL

Sin un gramo de grasa de más. Todo músculo, el minicuento se mantiene en la línea. O, por exceso, en varias líneas.


NÚCLEO FAMILIAR

Ficción rápida. Hiperbreves. Cuentículos. Relatos vertiginosos.
Literatura bonsái. Minificción. Textículos. Invención varia.
Minicuentos. Cuentos enanos. Cuentín. Microrrelatos. Fractales.
Nanocuentos. Liliputos. Eso sucede en las mejores familias.


FÁBULA ANÓNIMA

Hubo una vez un minicuento donde llovió tan intensa y prolongadamente, que se salió de cauce y se transformó en una novela caudalosa. El atribulado escritor, impotente de controlar el fenómeno atmosférico mediante las convenciones propias de la ficción narrativa, no halló más salida que lanzarse a las aguas turbulentas, en un arranque de
vergüenza profesional. Como no sabía nadar en aguas tan profundas y extensas, tragó tanta agua que las aguas volvieron a su nivel, y la narración otra vez se convirtió en un minicuento. Los estudiosos todavía indagan acerca del autor.


GAJES
-¡Quítate de eso, hijo! No haces un buen negocio.
-¿Por qué, pa? Si son como relámpagos: tajantes, rotundos. Navajazos
de luz. La quintaesencia de la literatura.
-Los poetas si acaso desayunan; los cuentistas almuerzan; los novelistas, cenan.
-¿Y yo,pa? ¿A mí qué me tocará?
-Escribiendo minicuentos, hijo, besarás arañas. Comerás papel. Si lo haces en ordenador, ni eso. Apenas si probarás bocado.


REBELIÓN

La novela, la novela corta, el cuento, creen que se trata de una carrera de velocidad. La minificción sabe que debe entrenarse para un evento de resistencia.


CERTAMEN LITERARIO


Exigían 600. El microrrelato contaba con 350. El divorcio sobrevino por incompatibilidad de caracteres.


CRISIS

Su economía de palabras también se fue a bolina.


LARGUEZA

Publicó sus Obras Completas en dieciocho líneas.



ATLETA

Saltó del cuento a la minificción. Se fracturó algunas cuartillas y varios párrafos.


SENTENCIA

Por cinco palabras lo condenaron a cadena perpetua. Nunca creyó que escribir valiera la pena.


MINI

Siempre contenido, frenando los caballos. Hasta que se lanzó a la carrera y no paró sino en el tomo veinticinco.
DE LA SALUD

Las buenas minificciones, padecen de por vida del síndrome de
crecimiento inmensurable sin ganancia de estatura física.


Estos textos pertenecen al libro Estimada Lucy, de Saturnino Rodríguez R., que será publicado prontamente por Letras Cubanas.


***

Saturnino Rodríguez Riverón. (Placetas, Cuba, 1958). Narrador y poeta. Ha obtenido premios y menciones en diversos concursos nacionales e internacionales. En 1999 obtiene el Premio Calendario Narrativa con el cuaderno Manuscritos en papel de cigarro ( Ed. Abril, 2001); publicó Cuentos de papel (Letras Cubanas, 2007)  y Muchas veces mucho (Letras Cubanas, 2013). Ha sido incluido en diferentes antologías, como: Cuentos cubanos contemporáneos. Palabra de sombra difícil (Ed. Letras Cubanas-Ed. Abril, 2001); Certamen Jara Carrillo, Premios 2003-2005, Vol. 8, Premios 2006-2007, Vol.9 (Alcantarilla, 2005, 2007); Karma sensual. Antología de relatos eróticos (El Taller del Poeta, Pontevedra, 2005); Con buenas palabras (Jirones de Azul, Sevilla, 2006), Bendito sea tu cuerpo (Ed. Olandina, Perú, 2008), Más allá de la medida (Museo de la palabra, 2010), Miradas y Letras en el camino de la lengua castellana (Camino de la lengua, 2010, 2011), entre otros.